sábado, 3 de septiembre de 2016

Oda a la soledad

Me gusta la soledad porque en ella 
me hablan las cosas, y todo 
vale más que monedas en el viento.

Me gusta porque en ella susurran el niño 
y el olivo, aúllan el lobo y el inspector,  
ensordecen el cariño y el olvido, 
 el recuerdo y un verso de dolor.

Se me hiela la sangre, el rugido y la letra,
quiebran el olmo y el pino
siempre oliendo a primavera,
cuánto vino he bebido,
cuántas fieras por el camino,
cuánto amor entre las estrellas,
yo, solo, conmigo,
navegué entre espuma y vidrieras,
hacia la asimétrica belleza
del recuerdo de un loco,
y hacia las enredaderas,
y trepé por ellas un minuto,
como si el tiempo fuera mio
y nadie me entendiera.

jueves, 25 de agosto de 2016

El Limón Rosa

Entre calles húmedas y articuladas,
de fuentes y azulejos
se divisa a lo lejos
del horizonte perpendicular una espada.

Es un árbol que se alimenta de, nada,
si acaso rocío
del ocaso frío
que su clorofolila gusta beber emponzoñada.

¡Es de nuevo un limonero!
Esta vez torre de castillo
de campanario amarillo
por limón y por farola y por lucero.

Forma partee de un alcázar viejo,
almorávide tesón que le supera
cuanto cáliz haya a su vera
en las tripas pías del abadejo.

¡Pero qué digo yo!
Fantasma lapidado por la calle de la Amargura,
paseo Barroco de atolondrado bandolero,
que por tanto decir "que la quiero"
atrapado se quedó en su cuna.

¡Ay, Limonero!
Raíz del Cielo
y Corona de Azotea.
Sombra de Plazas Desoladas
y Patriarca de Palmeras...
Tú unes los astros y la Tierra.
Si pudiera conquistador escalarte entero,
vería desde arriba las Perséidas,
viajaría contigo a Kenia
(sí, he dicho a Kenia)
y le daría un patón verde a Mercurio
que subiría tres puntos sobre tu cadera.

Con un plumero quitaría las brumas grises de la luna,
como si fuera tal cosa,
y haría cemento para hacer llorar a un río.
En tu mejilla firmaría un limón rosa
anónimo, por si me haces el lío.

Qué. Soy de una ciudad
infectada por acidez rosa,
como si tal cosa fuera,
¿para verte pendo de tiempo tan solo cierta franja,
no?
Where the horses run,..
Señorita Naranja.

domingo, 21 de agosto de 2016

A la patria andaluza


Desde Huelva hasta Almería
dos pilares sujetan el cielo,
tu alma pura, tu sangre verde.

Desde el peñón hasta la Sierra
Morena, Hércules con corazón
en el alma y poesia en las venas
abrazó tu calma, tu costa serena.

Hasta donde te encuentras llegan
la tierra, los rios, los pueblos
y se disuelven, arena en el tiempo,
y crecen nuevas ramas eternas.

Hacia la libertad con la madre nuestra!
Viento en popa a ocho millones de velas,
fue la vida y no la piedra
quien te hizo, patria cierta,
reina en tu semblante, solo a tu manera.

sábado, 20 de agosto de 2016

Estrellas de Tarsis

Estrellas de Tarsis
bajo tu faz morena,
-¡oh Reina!- que descansas
sobre lunas de arena.

Tus pies rozan el mar
celeste casi turquesa,
-¡oh Reina!- eres señora
y de las noches princesa.

Eres virgen inmaculada
escudada bajo la seda,
-¡oh Reina!- Protectora del Sur
y del velero de Espronceda.

Eres la más submarina
carne de sal y canela,
-¡oh Reina!- por ti empuñan blanco
los barcos sus velas.

Eres mar y eres roca
y eres cielo y eres playa.
¡Eres espigón, eres luz
y por la noche flor de dama!
Eres faro de luceros
de náufragos marineros,
eres calor de la farola
y las sílabas de un te quiero.
(Te pido perdón si a veces
quieta se encuentra mi alma
rota porque se halla.)

Señora, eres occidental faraona
y sutil mujer que perdona
al marino que abandona
tu bendita ciudad
de Chipiona.

jueves, 18 de agosto de 2016

Aniversario del asesinato de Lorca

En Granada están de luto,
ochenta años lleva honrando
la ciudad a su difunto.

Las flores crecieron en su boca
con la exótica palabra de su mundo,
Nueva York, alta y solemne,
lloró su asesinato, más aún lloró su muerte.

Federico, en tu nombre se pierde la poesía,      de tu agua nace la pasión
con tu ausencia cojea España,
y a mi, a mi se me hiela el corazón.

Maestro, brindemos ochenta días,
por tu verso, por tu verso, por tu gran verso
porque en la memoria brilla tu canto
y la sangre de Andalucía.

Lo que yo quería decirte.

Sevilla, 18 de agosto del 2016.

Querido Federico García Lorca:

Te conocí siendo niña, pasmada por tu habilidad para escribir. Después fui creciendo y con ello perdiendo la inocencia que me mantenía en una burbuja de algodón de azúcar. Fue entonces cuando empecé a valorar tus símbolos los verdaderos significados de cada una de tus joyas.

Vi la luz. Vi la realidad de la sociedad en la que te había tocado nacer, vivir y morir desde tus propios ojos: cada caballo, cada luna, cada río y cada pozo. Vi el Crack del 29 desde imponentes rascacielos y sobre todo, la crítica a nuestra patria de charanga y pandereta.

¿Qué significa ser patriota?

Se me viene a la cabeza la imagen de un hombre no muy alto, con entradas, grandes ojos, pelo negro y mirada lúcida; en frente una multitud en Fuente Vaqueros allá por 1931. De su boca sale: “Cultura. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”.

Nunca unas palabras resonaron menos en este país. Habías abierto la primera biblioteca en tu pueblo, seguramente la primera en toda la provincia de Granada. Pero sobre todo, estabas desarrollando un proyecto para un pueblo analfabeto, con derecho a voto, para que pudiese pensar por sí mismo y evolucionar.

Perdónanos Federico. Aunque cierto es que hoy en día no te habrían perseguido por tu ideología u orientación sexual, siento decirte que continuamos hablando de reivindicaciones económicas e ignorando las culturales. Pocas son las voces que luchan y menos las que consiguen alcanzar una educación digna. No aprendimos nada. La media de lectura del español es de menos de un libro al año; somos los últimos de Europa en comprensión lectora y Andalucía se encuentra a la cola de España. Te han olvidado, Federico.

Pensamos que aprobar es aprender. Pero seguimos siendo banderizos y cainitas, incapaces de ponernos de acuerdo entre nosotros para sacar el país adelante. Perdiendo el tiempo con posibles soluciones para los problemas a corto plazo, y olvidándonos de los que aun tardarán en llegar, pero que azotarán con fuerza a nuestro país. Y este seguirá siendo incapaz de poner una solución consensuada.

Pero tu muerte no será en vano, Federico. Unos pocos seguimos recordándote, aclamándote y sustituyendo un trozo de pan, por media hogaza y un libro. Algunos, como tú, queremos ser patriotas. No llevamos los colores de una bandera, sino las herramientas necesarias para calmar nuestra sed de cultura, y la esperanza e intención de que España, algún día, aprenda a dejar de tropezar con la misma piedra y sepa llevar a término el proyecto que un día empezaste.

Gracias por abrirnos los ojos a tantos.

Un fuerte abrazo.




miércoles, 10 de agosto de 2016

.

Se empañan los cristales,
se me ensucian las manos
y me enredo contigo.

Tu aliento en la cama
hiela la sabana
y tu estómago hambriento
deja fuego donde toca.

Promesas al oído,
caricias desde dentro
y en un lienzo vacío
manchas tu pincel.

Hoy cambia el cielo
su capa de noche
y las nubes tapan
todo lo demás.