miércoles, 14 de septiembre de 2016

Benjamín Prado

EL DÍA EN QUE DEJE DE QUERERTE

Sé que llegará el día en que deje de quererte.
Todo será tan rápido:
primero pensaré que la vida se acaba,
 que nunca fui más lejos que al dejarte marchar;
después vendrá el olvido.
 Estos poemas hablarán todavía de nosotros
 pero de tí y de mí, ya no, ya nunca más.
Cuando África amanezca cubierta por la nieve
y en los cuadros de Goya luzca el sol.
 El día en que las águilas se vuelen de los dólares,
Pompeya se despierte de su sueño a la sombra del volcán,
entonces, sólo entonces dejaré de quererte.
El día que no acabe a las doce de la noche.
El día en que el cielo de Marte cubra el cielo
 o Raskolnikov salga de ‘Crimen y castigo’
a poner unas rosas en la tumba de Dostoievsky,
entonces
todo habrá terminado,
no te voy a querer.

Para hasta que eso ocurra,
sólo tú y yo
podríamos
separarme
de ti.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

La MAREA

 LA MAREA

Ayer fui agua,
y tu eras mía luna,
creabas las mareas
y de tu fuerza yo fluía.

Cuán bella era la madrugada
que bonito el olor de tu rocío,
que se antojaba en durar cuando
hacía frío, y se hacía escarcha.
. 

Alcancé tu reflejo,
y viejo, el viento
me llevó hasta la orilla
lejos, se escuchaba
el triste suspiro del horizonte.

Haz que suba la marea, 
¡que llueva!, sácame de aquí
disuelve la arena que me rodea.
Que viene viento de levante
¡aire! 
No habrá cura, luna
no habrá amanecer
no existirá el disfrutar
humilde, ni la belleza
sincera. No habrá nada
más que materia, y casas
y coches y yates y guerras
Habrá cordura.
No quiero vivir en ese imperio.

Sálvame luna.



domingo, 4 de septiembre de 2016

El lince y el perro

EL  LINCE Y EL PERRO

En mi retina retratado
llora el recuerdo de aquel
lince veloz y fiel, a su instinto.
Caen lágrimas también
de aquel chucho que
se convirtió en perro
y disfrutó del afecto
de su único compañero. 
Era libre el perro adueñado
y esclavo el lince solitario
hoy son solo recuerdos
que lloran en mi cabeza encarcelados. 
Se puede añorar
sin que nada haya cambiado. 

sábado, 3 de septiembre de 2016

Oda a la soledad

Me gusta la soledad porque en ella 
me hablan las cosas, y todo 
vale más que monedas en el viento.

Me gusta porque en ella susurran el niño 
y el olivo, aúllan el lobo y el inspector,  
ensordecen el cariño y el olvido, 
 el recuerdo y un verso de dolor.

Se me hiela la sangre, el rugido y la letra,
quiebran el olmo y el pino
siempre oliendo a primavera,
cuánto vino he bebido,
cuántas fieras por el camino,
cuánto amor entre las estrellas,
yo, solo, conmigo,
navegué entre espuma y vidrieras,
hacia la asimétrica belleza
del recuerdo de un loco,
y hacia las enredaderas,
y trepé por ellas un minuto,
como si el tiempo fuera mio
y nadie me entendiera.

jueves, 25 de agosto de 2016

El Limón Rosa

Entre calles húmedas y articuladas,
de fuentes y azulejos
se divisa a lo lejos
del horizonte perpendicular una espada.

Es un árbol que se alimenta de, nada,
si acaso rocío
del ocaso frío
que su clorofolila gusta beber emponzoñada.

¡Es de nuevo un limonero!
Esta vez torre de castillo
de campanario amarillo
por limón y por farola y por lucero.

Forma partee de un alcázar viejo,
almorávide tesón que le supera
cuanto cáliz haya a su vera
en las tripas pías del abadejo.

¡Pero qué digo yo!
Fantasma lapidado por la calle de la Amargura,
paseo Barroco de atolondrado bandolero,
que por tanto decir "que la quiero"
atrapado se quedó en su cuna.

¡Ay, Limonero!
Raíz del Cielo
y Corona de Azotea.
Sombra de Plazas Desoladas
y Patriarca de Palmeras...
Tú unes los astros y la Tierra.
Si pudiera conquistador escalarte entero,
vería desde arriba las Perséidas,
viajaría contigo a Kenia
(sí, he dicho a Kenia)
y le daría un patón verde a Mercurio
que subiría tres puntos sobre tu cadera.

Con un plumero quitaría las brumas grises de la luna,
como si fuera tal cosa,
y haría cemento para hacer llorar a un río.
En tu mejilla firmaría un limón rosa
anónimo, por si me haces el lío.

Qué. Soy de una ciudad
infectada por acidez rosa,
como si tal cosa fuera,
¿para verte pendo de tiempo tan solo cierta franja,
no?
Where the horses run,..
Señorita Naranja.

domingo, 21 de agosto de 2016

A la patria andaluza


Desde Huelva hasta Almería
dos pilares sujetan el cielo,
tu alma pura, tu sangre verde.

Desde el peñón hasta la Sierra
Morena, Hércules con corazón
en el alma y poesia en las venas
abrazó tu calma, tu costa serena.

Hasta donde te encuentras llegan
la tierra, los rios, los pueblos
y se disuelven, arena en el tiempo,
y crecen nuevas ramas eternas.

Hacia la libertad con la madre nuestra!
Viento en popa a ocho millones de velas,
fue la vida y no la piedra
quien te hizo, patria cierta,
reina en tu semblante, solo a tu manera.

sábado, 20 de agosto de 2016

Estrellas de Tarsis

Estrellas de Tarsis
bajo tu faz morena,
-¡oh Reina!- que descansas
sobre lunas de arena.

Tus pies rozan el mar
celeste casi turquesa,
-¡oh Reina!- eres señora
y de las noches princesa.

Eres virgen inmaculada
escudada bajo la seda,
-¡oh Reina!- Protectora del Sur
y del velero de Espronceda.

Eres la más submarina
carne de sal y canela,
-¡oh Reina!- por ti empuñan blanco
los barcos sus velas.

Eres mar y eres roca
y eres cielo y eres playa.
¡Eres espigón, eres luz
y por la noche flor de dama!
Eres faro de luceros
de náufragos marineros,
eres calor de la farola
y las sílabas de un te quiero.
(Te pido perdón si a veces
quieta se encuentra mi alma
rota porque se halla.)

Señora, eres occidental faraona
y sutil mujer que perdona
al marino que abandona
tu bendita ciudad
de Chipiona.