Existir. Existencia. ¿Qué es la existencia sino un puente hacia el maravilloso propósito de ayudar a los demás? Pues no se cuál es el verdadero motivo de estar aquí. Pero, ¿Qué hacer cuando lo único que facilitas son emociones negativas, ambiguas al amor, contrarias a la esperanza? Estorbar. El camino, la huida es tu única solución. ¡Vete lejos chico! Apura tu juventud, que no malgastes tus ganas de vivir es la única solución a este problema o situación que te las quita, sin lugar a dudas. Busca sin cesar, en este caso, una finalidad. Un objetivo. ¿Estudios? A veces. ¿Amor? Otras muchas. ¿Felicidad? Siempre.
Acércate a la naturaleza, pues esta madre es otra que te abraza cuando tiene que hacerlo. Amparo es su única condición. Y respeto, saber que es ella la que te da la vida, el alimento y la paz. Búscala, respira su sangre que recorre cada ciudad del mundo sin importarle guerras, hambre, pobreza o hipocresía. Escúchala, averigua qué es lo que te está pidiendo.
Camina. Todo lo que tienes que hacer es mirar hacia delante y divisar el camino. Cuando no lo veas, no te sientes a esperar. Camina, y piensa siempre, que allí a lo lejos, estará tu sitio. Te esperarán personas que necesiten de tu presencia. Busca tu propósito, pero siempre avanza. Pues no hay mayor verdad que el camino, que aunque duro a veces, siempre va a tener en sus lados, a su vera, tu destino. CJM
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